Nutrición Literaria Infantil: creatividad, libros y el poder de crear desde la nada

Con Pipi de Tiny Makers y la invitada Melina Asta (artista plástica y profesora de bellas artes)

En esta nueva entrega de Nutrición Literaria Infantil, Pipi conversa con Melina Asta, artista plástica y docente, para explorar la creatividad como herramienta vital en la infancia.
Melina propone mirar la creatividad más allá del arte: como una forma de pensar, resolver problemas, observar el mundo con curiosidad y animarse a crear incluso cuando no hay nada. Un episodio que celebra el proceso, la experimentación y la libertad de equivocarse, tanto para chicos como para adultos.

📌 Si querés ver los episodios anteriores:

🎙️ Episodio 4: Pipi con Melina Astra

El episodio gira en torno a una idea central: la creatividad no es un don, sino una actitud ante la vida. Melina explica cómo el acto de crear desde la nada despierta en los chicos flexibilidad, autonomía y capacidad de sorprenderse. El foco está puesto en el proceso creativo, jugar, probar, mezclar, embarrarse, antes que en el resultado final, y en el rol del adulto como acompañante, no como juez.

El capítulo también destaca conceptos clave para fomentar la creatividad: permitir el aburrimiento, tener materiales siempre a mano, aprender a observar en profundidad y mantener vivo el niño interior. A través de libros y herramientas accesibles, Pipi y Melina muestran cómo cualquier familia puede cultivar un entorno donde la imaginación tenga espacio para crecer.

Acá podés ver el episodio completo:

La creatividad como proceso y como actitud ante la vida

Melina lo explica con un entusiasmo contagioso:
la creatividad es la capacidad de crear algo desde la nada. Y ese proceso despierta en los chicos herramientas para resolver problemas de formas nuevas, flexibles y propias.

  • Crear desde cero: un acto de asombro
    El proceso creativo empieza con un vacío… y con la sorpresa de ver aparecer algo que antes no existía [03:00].

  • El proceso por encima del resultado
    El foco no está en que “salga lindo”, sino en disfrutar, probar, equivocarse, embadurnarse, experimentar [12:30].

  • El adulto como compañero, no como juez
    Los padres no tienen que “saber dibujar”. Tienen que sentarse a crear con sus hijos, hablar, reírse y aprovechar ese momento para conectar [16:12].

  • El dibujo como lenguaje emocional
    Las creaciones son un modo de expresión. Conviene mirar con atención lo que el niño intenta comunicar desde el color, la forma, la escena [16:42].

Conceptos clave para fomentar la creatividad

1. El aburrimiento (sí, es necesario)

Es en el aburrimiento donde el cerebro empieza a buscar soluciones nuevas.
Las mejores ideas llegan cuando no está pasando nada [28:44].

2. Los recursos siempre a mano

El aburrimiento solo se vuelve creativo si el niño tiene materiales disponibles: acuarelas, cartones, plasticola, pinceles, lo que sea [31:00].

3. Observar, no solo mirar

La creatividad nace de observar la naturaleza, salir a exposiciones, prestar atención a detalles que otros pasan por alto [29:47].

4. Cuidar al niño interior

Para los adultos, no perder el niño interior significa seguir haciendo preguntas, mirar con curiosidad y no ver todo como responsabilidad [34:02].

Libros creativos recomendados

1. Destroza este diario (Keri Smith)

Invita a romper, pegar, intervenir, mojar, destruir y reconstruir.
Perfecto para adolescentes y para entender que destruir también puede ser crear [05:31].

2. No es un círculo (Nela Gatica)

Para los más chiquitos. Enseña que un círculo puede ser lo que uno imagine: un animal, un objeto, un monstruo [07:25].

3. El libro de los pequeños grandes artistas (Mariana Asán)

Una “biblia” para empezar a dibujar con estructura: todo se puede construir desde círculos y cuadrados [13:11].
Ideal para reducir la frustración del “no me sale igual”.

4. Mateo y su gato rojo (Silvia Rocha)

Cuenta la historia de un niño que recibe un cuaderno en blanco y crea un personaje y un mundo propio [17:10].

5. 365 días de arte (Lorna Scobie)

Cada página propone una consigna simple: “dibujá mariposas”, “hacé círculos negros”, “pintá texturas”.
Perfecto para padres sin ideas [19:18].

6. Mi sueño (Santi Shulman)

Un cuento mudo estilo cómic.
Invita a que cada niño narre lo que pasa según su propia interpretación.
La protagonista intenta dibujar su sueño antes de que se le escape [24:00].

Elegir historias nutritivas

Este episodio confirma que la creatividad florece cuando los chicos reciben tiempo, espacio y libertad para explorar. Y, como en los capítulos anteriores, vuelve a aparecer la importancia de elegir historias nutritivas: libros que inviten a jugar, a mirar distinto, a crear mundos propios sin miedo a equivocarse. Historias que no señalan un camino único, sino que abren infinitas posibilidades. Porque acompañar la creatividad también es ofrecer lecturas que inspiren, habiliten y alimenten ese impulso natural de imaginar lo que todavía no existe.

Si querés más contenido de lectura y crianza creativa

🎈 Conocé más de nuestras actividades regulares: https://tinymakers.com.ar/talleres/

🎨 Explorá nuestras propuestas creativas para peques: https://tinymakers.com.ar/actividades-para-ninos/

Transcripción generada automáticamente

Generalmente cuando hablamos de libros infantiles se nos viene a la mente un libro ilustrado de tapa dura con una historia dentro, pero el universo de los libros es mucho más amplio. Existen otros ejemplares distintos al famoso libro álbum y hoy le vamos a dedicar este episodio a uno de ellos: el libro creativo.

 

Hola, soy Pipi Rojo Crespo, narradora de cuentos para peques, y esto es Nutrición Literaria Infantil, un ciclo de charlas que busca ser un espacio de reflexión e información sobre aquellos libros que verdaderamente nutren las almas de los niños y las niñas.

 

Como les contaba hace un segundito, dentro del universo de libros infantiles existen los libros informativos, por ejemplo, de los cuales vamos a estar hablando en otro episodio con una invitada de lujo. Y también tenemos los que llamamos libros creativos, que son ejemplares que acompañan un proceso de creación enseñando alguna técnica, incentivando la creatividad, mostrando el paso a paso o proponiendo distintas actividades para realizar.

 

Dentro de la misión de Tiny Makers está fomentar la creatividad de las infancias, que estas desarrollen el pensamiento creativo, que es el que nos impulsa en definitiva a buscar soluciones alternativas. La creatividad para mí está muy vinculada al hacer, al crear, al experimentar en un espacio libre de error, como hablamos en aquel episodio con Cecilia Garavaglia. No hay senda mejor o peor para despertar la creatividad sino la propia; lo demás o lo de afuera son puntos de partida, propuestas o disparadores.

En el episodio de hoy vamos a estar hablando con Milu Astadegui Lola, quien se define a sí misma como apasionada por el arte, el color y sus contrastes. Es profesora de bellas artes, madre y artista. Además fue una de las impulsadoras de Acuarelistas Unidas donde, en el marco de la pandemia, realizaron diversas actividades online mostrando el arte y la técnica de muchísimas acuarelistas. Propusimos centrarnos en la creatividad como un proceso y ambas vamos a compartir tres libros que buscan ser guías para acompañar a niños y niñas en este proceso de exploración y de autoexpresión.

 

—Hola Milu, ¿cómo estás? Muchas gracias por sumarte a este ciclo, estoy muy contenta de que estés acá y quería empezar a charlar con vos sobre la importancia de desarrollar la creatividad en las infancias. ¿Cómo lo ves? ¿Qué beneficios crees que el proceso creativo puede aportarle a los niños?

—Primero, para mí lo asombroso que tiene el proceso creativo es que estamos creando algo desde la nada. Me parece que eso es muy fuerte y creo que tenemos que incentivar a los chicos a que creen para poder tener herramientas para un futuro. El poder crear les va a dar herramientas para cuando sean adultos, para poder seguir creando de otra manera en lo que ellos se quieran dedicar. Es ayudarlos a empezar a formar su creatividad de niños para que luego puedan utilizarla cuando sean adultos. Para mí la creatividad es uno de los puntos inflexibles por los que todo niño tiene que pasar.

—Coincido totalmente. Una vez leí de un autor desconocido que la creatividad en realidad es permanecer en esa inquietud, en esa incertidumbre, hasta conseguir una segunda solución. Ante un problema, una mente que no está tan desarrollada en su creatividad va a conseguir una solución promedio, pero las personas que han desarrollado su creatividad logran permanecer en esa incertidumbre de «todavía no tengo resuelto esto» para luego dar con otra idea que es la ideal.

—Totalmente, así van a tener las herramientas para no estancarse en la búsqueda de una solución, sino que van a poder ver un abanico mucho más amplio de distintas soluciones hasta llegar a la que realmente les convenga o vean más acertada.

Hoy nos vamos a centrar en la creatividad como un proceso y vamos a compartir tres libros cada una que buscan ser guías o inspiración. Tenía ganas de empezar por tu primer libro, ¿cuál elegiste?

—Voy a empezar con este que se llama «Destroza este diario». Este libro está más enfocado en los adultos pero tranquilamente puede ser para niños o adolescentes. Para los adolescentes es genial porque, como sabemos, tienen mucha energía y, tal cual lo dice el título, tienen que hacer cosas destructivas sobre el libro. A mí me encantan los libros creativos porque no me gusta que el libro sea como una reliquia que no se puede tocar; me gustan los libros donde se puede meter mano. También está esta idea de que quizás a veces hay que destruir algo preestablecido para sacar algo nuevo.

—Totalmente. Una de las cosas que me pasa en los procesos creativos es que si no me gusta algo, lo rompo. Las hojas rotas no las tiro porque me sirven para otros procesos, como el collage, pero ese hecho de descargar y empezar de nuevo en una hoja blanca me parece súper importante. Tomando esta idea de que es un proceso, yo elegí una serie de libros que invitan a ir desarrollando este espíritu. El primero es para la primera infancia: «Este no es un círculo», de Nela Gatica (Editorial Gerbera). Va mostrando distintos círculos que Nela interviene para que se transformen en animales. Me gusta mucho porque siembra la idea de que todo depende de cómo lo miremos y con qué ojos nos acercamos a la realidad. Al final invita a la acción preguntando: «esto no es un círculo, ¿qué te parece que es a vos?».

—Qué lindo. Lo bueno que tienen estos libros creativos es que los adultos y artistas muchas veces tenemos bloqueos, pero los niños no suelen tenerlos porque su mente no está «contaminada». Es muy raro que un nene agarre una hoja y te diga «no sé qué dibujar». Si pasa, se soluciona teniendo una trastienda para guiarlos. Estos libros dan pautas, funcionan como disparadores y después hay libertad para expresar lo que cada uno quiera.

Por ejemplo, en este de «Destroza este diario», hay consignas como llenar la página con huellas digitales, con etiquetas de frutas o con una letra específica. Nosotros con mi hija Lola buscamos letras en revistas, cortamos y pegamos juntas. Me parece súper importante que los padres se sienten un rato a crear con sus hijos. Si no saben qué ofrecerles, estos libros les dan el manual.

—Y también sirve para desterrar de a poco esa idea de «no soy creativo» que suele decir el adulto.

—Exacto, lo más importante es el proceso, no el resultado final. El proceso es estar con tu hijo, comer algo rico, dibujar juntos y mancharse las manos. Mi segundo libro para los padres es como la Biblia: «El libro de los pequeños grandes artistas» de Marian De Sancha. Ella nos dice que a partir de formas geométricas uno puede dibujar lo que se le ocurra. Todo lo que vemos alrededor son formas geométricas a las que después uno le agrega líneas orgánicas.

—Totalmente. Cuando los niños son muy pequeños hacen garabatos y te dicen «esto es un elefante», y está perfecto. Pero llega un momento en que quieren hacerlo tal cual lo ven, entonces tener pasos a seguir desde figuras geométricas está buenísimo para alivianarles el proceso y que no haya tanta frustración.

—Claro, el libro invita en cada página a intervenirlo. Hay secciones de monstruos, de carpinchos, y también una de gestos en las personas para llenar las caras.

—Eso está bueno porque ahí entran las emociones. Cuando estamos todos creando, la conversación que se da es súper rica. Podés hablar de cómo se ponen las cejas cuando uno está enojado o cómo es una expresión pacífica, y se abre un diálogo muy lindo con el niño.

—Es un gran disparador para un montón de otras cosas. Los chicos expresan mucho a través de los dibujos y tenemos que estar atentos. Un chico que dibuja a su mamá con una sonrisa enorme tiene un significado especial. Es un lenguaje más, un medio de comunicación.

—Pensando en un peque más grande, yo traje «Mateo y su gato rojo», de Silvina Rocha e ilustrado por Lucía Mancilla Prieto (Editorial del Naranjo). Narra la historia de un niño que recibe un cuaderno en blanco y un lápiz. Él va pensando un personaje y se da cuenta de que ese personaje necesita comer, tener amistades y jugar. Al final nota que el gatito y el ratón están tristes porque están encerrados, entonces les dibuja una ventana para que puedan salir. Lo traigo porque muestra el proceso creativo de la invención de un personaje y su mundo imaginario.

—Ese libro es maravilloso, de mis favoritos. Es increíble cómo a partir de la hoja en blanco el nene inventa toda una historia.

—¿Y tu tercero, Milu?

—Este se llama «365 días de arte» de Lorna Scobie. Da una actividad para hacer por día con distintos disparadores. Lo hacemos con Lola todo el tiempo. Tiene consignas súper simples: dibujar mariposas, dibujar una frutilla de distintas maneras o llenar círculos negros con colores. Hay una que me encanta que es imaginarse qué está mirando cada persona a través de una vidriera. Lola dibujó un terrario, un vestido, antigüedades… Los chicos enseguida se ponen a hacer, no tienen esos miedos de los adultos de querer hacer las cosas «bien».

—A veces los adultos nos bloqueamos pensando qué hacer, pero acá tenés una guía día a día. Los niños nos invitan a los adultos a accionar.

—Tal cual. Yo no soy muy fan de los libros solo para colorear porque son más limitantes, prefiero estas opciones que los ayudan a pensar y a disparar más su creatividad.

—Claro, el libro para colorear puede servir para la motricidad fina, pero si buscamos espacios de expresión, estos otros libros son mejores. Mi último libro es transgresor para este tema pero me encanta: es un cuento mudo, «Mi sueño», de Santi Shulman e ilustrado por Lucía Mancilla Prieto (Editorial Ralentí). Al no tener texto, invita al niño a narrar la historia. Trata de una niña que sueña algo y, cuando quiere dibujarlo, no encuentra los crayones o no tienen punta y el sueño se le escapa.

Me gusta porque vincula la creatividad con la disciplina: ella decide dejar su hoja y sus crayones al lado de la cama para que, apenas se despierte, pueda dibujarlo. Es preciosísimo porque al final se da cuenta de que sus padres también están soñando sobre sus sueños. Es un libro que los peques tienen que intervenir con sus palabras.

—Y es que la creatividad no es solo para el arte, abarca todos los oficios y trabajos. Ese libro abarca la creatividad desde la narración.

—Sí, la creatividad es una actitud de vida útil para todos los aspectos: para pensar soluciones o crear nuestros propios proyectos. Como cierre, Milu, ¿qué actitudes de vida tuviste que ejercitar para llevar adelante tu proceso creativo?

—Aburrirse es clave. Es el momento donde el cerebro trabaja de manera más creativa para buscar una solución. Cuando uno está revolviendo la salsa, caminando o bañándose es cuando vienen las mejores ideas. Yo tengo mi cuaderno al lado de la cama o lo llevo a todos lados porque si no se me olvidan. Otra cosa es observar: mirar con atención la naturaleza o ir a exposiciones. Todo lo que tenemos alrededor es fuente de creatividad.